sábado, 28 de abril de 2012

CUÉNTAME UN CUENTO...


Érase que se era, en un país no muy lejano, un reino donde vivía un Rey y una Reina que tenían 3 hijos, los cuales a su vez sumaban entre ellos otros 8 hijos.

Antes los reyes en su época salían en sus caballos a visitar todo su reinado, a contemplar las tierras, a estudiar los perímetros, a estrechar lazos y adoptar acuerdos con los reinados aledaños para unir fuerzas ante un posible enemigo.


Poco a poco su reinado se fue deteriorando o viniendo a menos...
Antes tenían tareas importantes, decidían y decretaban por y para el pueblo... después esos cometidos los realizaban el gobierno el senado y el congreso.

Así que finalmente, ellos, aunque eran muy queridos por parte de su reino y los ovacionaban, quedaron para ir y venir siempre a inauguraciones, exposiciones, charlas-coloquios, eventos deportivos, bodas o entregas de premios ... la imagen de ellos era muy importante.

Como Rey y Reina que eran, vivían entre el clamor popular y el calor de su castillo, con sus bienes, riquezas y patrimonio.
Con el paso del tiempo, sus funciones pasaron a ser menos importantes ... ganaron edad y restaron responsabilidades.


Prácticamente, se podría decir que quedaban para actos protocolarios y de cara al público, para firmas de tratados ya acordados con anterioridad, para formulismos.

Una vez, este reinado vió reducido el poder adquisitivo de su País (no de su reino).

Su Rey no sabía cómo actuar porque la Corte Real ya no decidía en estos casos, tanto fue así, que mientras su reinado se veía sumido en una terrible crisis económica que acechaba a recortes y más recortes de derechos fundamentales de los trabajadores y puestos de trabajo, y salarios además de menos fondos para educación ... mientras su reinado se vió envuelto en esta vorágine de acontecimientos, el Rey, sin saber muy bien qué poder hacer en su puesto para ayudar a volver a enorgullecerse de sus tierras y sacar a flote a su país, se marchó a otro continente de cacería.

Allí, cazó y dio muerte a un elefante (un animal grande pero completamente indefenso ante la crueldad de un cazador y su arma), allí gastó (según sabemos) la friolera suma de 48.000,00 euros .... y allí mismo resbaló en el baño de su hotel y se partió la cadera.

Cadera que volvió rota de vuelta a su reinado, en avión privado, para ser operado en su país.

El Rey se curó, sanó y volvió a la rutina de sus obligaciones (o en ello estará, cuando se recupere), sin tener que dar explicación alguna, tan sólo una frase.

Y tras el revuelo inicial, tooooodo siguió todo igual, YA ES UN TEMA OLVIDADO, y no pasó nada, y los Reyes fueron felices y comían cuando querían perdices (y caviar, y mariscos, y jugosas carnes a la brasa...)


De hecho, una semana después (o sea, ésta semana) ha tenido que ser intervenido de nuevo por una luxación y desplazamiento de la prótesis y no ha existido revuelo ni cotilleos al respecto.





QUE CUENTOS MÁS RAROS TENEMOS HOY EN DÍA, NO?
YO CREO QUE ME QUEDO MEJOR CON EL DEL LOBO Y LOS TRES CERDITOS O CON EL PATITO FEO, QUE AUNQUE TENGAN PARTES TRISTES SIEMPRE ACABAN BIEN.

Para alegrar el día pongo una foto que a mami le gusta mucho:
IMG_7944


Y hoy, para cambiar, nos vamos de celebración, que hace la primera comunión una primita mía (bueno... siguiendo el árbol genealógico sería prima segunda) y nos vamos de parranda !!!

Besos y buen fin de semana;

Sofía.

3 comentarios:

Mami Wendo dijo...

Linda Sofí besitos y que pases un hermoso fin de semana!

David Guapo dijo...

!Me extrañaba a mi que no se hablara del cuento del rey y el elefante en tu blog! Jajajaja....

Nosotros también preferimos otros cuentos mucho más didácticos.

Besotes princesa. Y que tengáis un buen fin de semana.

MisMellis dijo...

Me ha encantado el cuento y cualquier parecido con la realidad es mera fantasía...